Cuentos fantásticos españoles

pescador-de-canaLos cuentos fantásticos modernos españoles nacen en los primeros años del Siglo Diecinueve, cuando el movimiento romántico empieza su desarrollo, inspirándose en la novela gótica inglesa o alemana.

El mejor medio de difusión son las revistas literarias, muy afirmadas en aquella temporada. Las más importantes: “El Artista” (1835 – 1836), “El Semanario pintoresco Español” (1836 – 1857), “No me olvides” (1837 – 1838), “El Siglo XIX” (1837), “El Panorama” (1838) y “El Pensamiento” (1841). Hay una gran difusión del Fantástico, pero al mismo tiempo hay escasez de noticias sobre muchos de los autores. De todas formas, este nuevo género literario obtiene mucho éxito porque en 1833, a la muerte de Fernando VII, tiene lugar el desarrollo de la prensa.

Los primeros cuentos del siglo llevan consigo motivos de la narración popular de la novela gótica y tradicional. Por esta razón muchos de ellos no se pueden considerar fantásticos en sentido estricto, y se definen legendarios. Es el caso de aquellos que terminan con un mensaje moralizador y una explicación racional de los acontecimientos. En cambio, los verdaderos cuentos fantásticos se caracterizan por una oposición entre la realidad y lo maravilloso, lo que es posible y lo que no lo es, y dejan el lector en esta incertidumbre hasta el final.

En los años mejores para este género encontramos una clara influencia de Edgar Allan Poe et de Hoffmann. Inspirados por el primero, los escritores españoles empiezan a situar sus cuentos en lugares cotidianos, alejándose de las atmósferas góticas y medievales: esto aumenta tal vez – al contrario de lo que se puede pensar – el efecto terrorífico. Los cuentos fantásticos, siempre debido a la influencia de Poe, demuestran claramente que la percepción de lo sobrenatural es algo absolutamente subjetivo y no depende de las ambientaciones. Gracias a Hoffmann, cuyos personajes son a menudo escritores, músicos y pintores, los autores demuestran que sólo pocos afortunados como los artistas pueden acceder a aquella nueva realidad representada.